miércoles, 29 de julio de 2009

Pobreza pornográfica

Y otra vez, luego del dengue, luego de las elecciones, luego de la gripe porcina, reaparecen en las pantallas televisivas las imágenes de la pobreza. Gente desnutrida, hábitats miserables, mugre, contaminación, frío.
Hay algunas teorías, a las que adscribo, que dicen que el horror paraliza. Que entonces lo que se busca con la exibición de imágenes o circunstancias espantosas no es alertar sino, justamente, espantar.
Porque para poder actuar en cuanto a un hecho (y no solamente horrorizarse) hay que tener la capacidad de poner algunas mediaciones, cierta distancia útil. Para que lo nuestro vaya más allá de un dolor en la boca del estómago o que un simple "qué barbaridad!" , hay que armar cierta defensa.
Es lo que no quieren de nosotros.
Muy a pesar de los grandes medios, socios de los grandes criminales que se benefician con este sufrimiento, cada vez que el noticiero nos asalta con esta crudeza pornográfica, hay esforzarse por salir de esa estética de circo de fenómenos y pensar estas situaciones articuladamente. Especialmente, en un contexto: social, político, económico.
Y claro, preguntarnos ¿dónde estamos nosotros, qué podemos hacer?

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